El papel de las cooperativas agroalimentarias será fundamental para afrontar la sostenibilidad económica ante los nuevos objetivos medioambientales

Ante la presentación de las estrategias de la Granja a la Mesa y la Biodiversidad en 2030. El debate debe ser abierto, transparente y que no deje a nadie atrás. La acción por el clima tiene que ser sostenible económicamente y basada en la evidencia científica. Cualquier iniciativa reglamentaria deberá contar con estudio de impacto económico previo.

Cooperativas Agro-alimentarias de España muestra su compromiso con el Pacto Verde, las estrategias de la Granja a la Mesa y por la Biodiversidad para 2030, destinadas a modificar el modelo productivo agroalimentario europeo para luchar contra el cambio climático, probablemente el debate y el cambio más importante para el sector desde que se existe la PAC.

Sin embargo, para Cooperativas Agro-alimentarias de España la sostenibilidad medioambiental no será posible sin sostenibilidad económica. Preocupa que la Comisión Europea abra el debate con unos objetivos medioambientales muy ambiciosos, sin tener en cuenta la falta de rentabilidad de un sector productor que ha demostrado ser básico en el abastecimiento de alimentos a la sociedad, mientras ha estado confinada por la pandemia del COVID-19.

Para alcanzar los objetivos será fundamental diseñar medidas de impulso estructural que sirvan para encarrilar el desequilibrio en la cadena alimentaria donde el sector productor es el eslabón más débil y el primero en sufrir. También será necesario abordar la pérdida de competitividad de un modelo productivo europeo que será más exigente, respecto de los productos importados producidos con condiciones menos restrictivas, lo que es imposible de controlar en frontera (reciprocidad efectiva). La producción española y europea debe seguir siendo competitiva en los mercados internacionales.

Los objetivos que se marquen deberán estar basados en la evidencia científica, en estudios de impacto e investigación de alternativas, y no en opciones ideológicas. También se necesitará una gran inversión pública y unos plazos de adaptación realistas.

Las cooperativas agroalimentarias y los enfoques colectivos serán clave para que los agricultores y ganaderos puedan alcanzar y aportar resultados con una mayor eficiencia productiva y económica, porque se trata de producir bienes públicos medioambientales que todos disfrutaremos y que el mercado no remunera.

Las cooperativas agroalimentarias son las empresas que, estando en manos de agricultores y ganaderos, podrán aplicar los cambios teniendo en cuenta la realidad de cada explotación, de manera menos costosa y eficiente para el productor, asegurando un mayor impacto positivo en el medioambiente, además de verificable. Además, las cooperativas refuerzan la posición de los productores en la cadena y mantienen su competitividad en los mercados. Por tanto, son estructuras empresariales que se deben reforzar para asegurar la producción de bienes públicos en el mercado, sin dejar a los agricultores y ganaderos detrás, porque son las únicas capaces de generar mayor valor y transmitir el beneficio que generan.

La sociedad debe saber, contrariamente a lo que se pueda percibir, que agricultores y ganaderos llevan más de 30 años trabajando por mejorar la sostenibilidad medioambiental de sus explotaciones. Desde 1990 el sector ha reducido en un 20% sus emisiones y un 18% sus vertidos de nitratos a los ríos, según datos de la propia Comisión Europea. Estamos convencidos de que la innovación y un mayor conocimiento contribuirán a hacer más, pero los poderes públicos deben comunicar a la sociedad la realidad del conjunto del sector, informando y huyendo de visiones negativas, porque la agricultura y la ganadería son parte de la solución y no el problema.

Desde Cooperativas Agro-alimentarias de España estamos absolutamente comprometidos con una dieta y los hábitos de consumo de alimentos sanos, que consideramos se alcanzarán progresivamente con políticas de educación y formación, y no culpabilizando producciones, como la ganadera, que son vitales en nuestras dietas, además de conseguir una gestión territorial sostenible económica, social y medioambientalmente.